miércoles, 14 de septiembre de 2011

Pasa.


Y es que cuando pasa... Pasa.

Ya puedes querer evitarlo, ya puedes querer esquivarlo, pero si está ahí estará ahi lo quieras o no.
Y es que es una sensación que te invade, de arriba a abajo, de polo a polo, de hemisferio norte a hemisferio sur. Recorre partes de tu cuerpo que ni sabes que tenías.

Es sentir un corazón que no es el tuyo, es ver al tuyo salir por tu boca al pronunciar un simple "hola", es ver viajar tu mirada en dirección a otra que te hace temblar, es notar una brisa en la nuca cuando más calor hace con solo sentir otra presencia.

Es su presencia, es su piel, es su olor, es su respiración. Es esa persona. Es la persona que revoluciona cada milímetro de tu cuerpo haciendo que no puedas controlar ni los dedos de tus pies.
Es la persona que gira tu vida, haciendo incoherente cada cosa que haces. Sin querer, dices cosas que jamás pensaste, escuchas canciones que nunca imaginaste, haces cosas extrañas para tí, sientes algo... Simplemente inexplicable.

Es algo misterioso, maravilloso, delicioso, miedoso, timido, cauteloso, ruidoso, silencioso...
Increíble.

Incluso creyendo haberlo sentido antes vuelve a sorprenderte, y te hace sonreir. Te hace sentir la sonrisa de un lado a otro de la mejilla. Te hace vivir de nuevo...

Y es que pasa. Y cuando pasa, pasa de verdad.
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