jueves, 30 de diciembre de 2010

Ella.



Ella.

La conocí un 27 de Julio de 1992, y desde ese momento nos prometimos no separarnos nunca jamás.

Me enamoré de ella al instante. Ella fue mi raíz, ella fue mi luz, ella fue el cauce que acunó mis aguas de principio a fin.

Ella me miraba, ella me acariciaba, ella me protegía. Ella lo era todo.
No había mañana que no aguantara sin despertarla, no había tarde que dejase de mirarla, ni tampoco noche que durmiera sin un beso suyo.

Ella… Ella era mi ella.

Ella secaba mis lágrimas con a penas una mueca, y era capaz de hacerme tocar el cielo; me hacia volar con tan sólo sostener mi cuerpo con sus pies.
Tenía una magia especial, tenía el poder de adoptar formas diversas, me rodeó de personajes mil, y todos me hacían sentir la niña más feliz del mundo.

Ella… Ella era mi estrella.

Me enseñó a bucear, me enseñó a andar rápido, me enseñó a pelear, me enseñó a molestar, me enseñó a hacer meriendas de reyes.

Ella, ella tenía un olor único. Ese olor se adentraba en tu olfato, abriendo millones de afluentes que hacían que cada rincón de tu cuerpo pudiese sentirlo. Ese olor pudo calmar incontables llantos, y pudo arrancar infinitas sonrisas al avisar de la presencia de ella.

Ella… Ella era mi bella.

Como la Bestia, ella me guardaba como su mejor rosa, en una urna de cristal color amor.
Siempre sentí su calor, siempre me sentí abrazada por ella, era Ella; nada me podía pasar.

Ella… Ella era como ella.

Sus ojos, grandes y siempre brillantes, enamorados de la vida, sonrientes y semicerrados cuando duerme. Su nariz redondita, húmeda cuando el frío nos visitaba.
Su boca fabricada por hadas a base de crema y frambuesa, perfectamente moldeada, al abrirse deja mostrar la sonrisa más dulce del mundo. Sus besos son como polvos de azúcar, cubren tu piel de una capa de indestructible ternura.

Ella… Es ella.

Pero ella hoy no brilla. Hoy ella se hizo pequeña.

Su canción empezó a sonar débil, con voz muy bajita. Ella se vio perdida de la noche a la mañana. Sus ojos visten llanto, su boca se ancló en un ángulo negativo y sus nariz está húmeda aún sintiendo calor.

Sin ella saberlo, un duende le hace cosquillas desde dentro, e insiste por volver a fabricar unos labios igual de perfectos, pero sonrientes.
Un par de ardillas barren sus pensamientos, reciclando los malos y archivando buenos recuerdos.

Ella no lo sabe, pero es hermosa siempre.

Shhh… No le digamos nada, ella se está limpiando por dentro. Puede que mañana ya esté lista y su sonrisa vuelva a enamorarme un día más.

El mundo no es malo, el mundo nos prepara. Déjame que te acaricie, déjame que sea yo quien te eleve hasta el octavo cielo, deja que yo te lleve a dar paseos en la línea del 40, juguemos a inventar maridos pintores y médicos. Bañémonos juntas, comamos azúcar y escondámonos del hombre-sapo. Deja que Donkey Kong te haga reír. Déjate vivir.

¡Despierta, despierta! Yo te cuidaré.

domingo, 12 de diciembre de 2010

Inútil.

Sí que lo es.
Ni siquiera eres capaz de diferenciar cuando mis ojos brillan de alegría o de tristeza. Me ves día tras día y sin embargo no me conoces. Soy una completa desconocida para tí, aunque tú lo ignores.
Tal vez cada mañana me disfrace con una máscara, probablemente conocida para tí, pero, eso sí, tan falsa como un sol fabricado con una bombilla.
Puedo hablarte con una voz fantástica, mirarte con ojos teñidos y rozarte con piel muerta.
Quizá la percepción de la realidad de cada uno sea distinta, quizá tu blanco sea mi negro y tu sol sea mi luna. Quién sabe… Quién sabe si soy yo la que se sienta a tu lado y pasa horas inertes viendo la vida pasar.
Un día sí, claro que me conociste. ¿En qué momento dejaste de hacerlo? Te despistaste, y mi alma tomó otro camino, completamente invisible para tí. Pasé a otra dimensión aprovechando un descuido de tu atención.
Es inútil; me miras y no me ves, me hablas y no me dices nada, me tocas y no me sientes, me llamas pero no te oigo… Porque ya no existe ese alguien a quien tanto llamas, desgarras tu voz, pero es inútil. Mi vida tiene otro nombre, ya no responde al de ayer, y mañana no responderá al de hoy.
Es inútil porque no me conocerás nunca más, serás incapaz de traducir las palabras que salgan de mi boca, no tienen un significado en tu diccionario pero sí uno maravilloso para mí.
No conseguiras parar mis pies, porque son de polvo y pueden volar si se lo proponen.
En el mundo en el que tú no comprendes muchas cosas yo me río de ellas, me río de lo simples que son, en el mundo en el que tú desprecias algo, yo lo trato con sumo cuidado.
Lástima, tu mundo no está hecho para mí, yo estoy trabajando en algo mucho más grande. Y tú ni lo sabes. Soy viento, no tengo raíces ni frutos, no tengo destino.
Dejé un surco en la tierra donde surgí, tierra que jamás volverá a ser fértil.
Es inútil. No me riegues, no me abones, porque no estoy, porque estás alimentando a una planta que ya no existe.
Alimentar al vacío… Es inútil.
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(02/12/10)

Quién soy, de dónde vengo y adónde voy.

Nací un veintisiete de julio de mil novecientos noventa y dos. Espectativas paternas: supongo que altas.
Me imagino que todo el mundo soñaría con una pequeña Carlota vestida de abogada, de médico, de psicóloga o vestida con cualquier traje hecho a base de purpurina de hipótesis.
Carlota iba a ser una niña normal, tal vez destacase en algunas cosas. No jugaría a ningun deporte en primaria, pero iría a clases de inglés y seguramente tocaría algún instrumento. Estudiaría a curso por año, siempre teniendo muy buenos amigos y sabiendo compaginar vida estudiantil y social. Llegaría el bachillerato, donde abriría un cauce que más tarde desembocaría en el mar del campus universitario.
Años más adelante Carlota encontraría un trabajo de lo suyo, probablemente de periodista, y llevaría un sueldo a casa, que sumado al de su pareja daría de comer a sus hijos, muy bien vestidos y por supuesto mejor aún educados.
Luego sería abuela y felizmente infeliz junto a su arrugado marido. Verá morir a sus padres y, por qué no, a sus hermanos mayores. Es ley de vida.
Morirá orgullosa del camino forjado a lo largo de su vida, comentando algún que otro traspiés con su compañero de viaje, que tarde o temprano, antes o después que ella, acabará del mismo modo.
Un día acostadita en su cama, viuda, con tres hijos y cinco nietos, Carlota dejaría de respirar al tiempo que concluye de firmar el testamento que en esos momentos de agonía sus hijos le han colocado entre sus ancianas manos. Así concluiría su vida, abriendo paso a nuevas generaciones.
Pero Carlota aún no ha alcanzado la mayoría de edad y ya está cansada. Carlota no quiere jugar a ser mayor, no quiere ir a curso por año, no quiere ser ejemplar, no quiere vestir bien, no quiere casarse ni tener un portarretraros en el salón con los trece miembros de su convencional familia.
Carlota prefiere soñar.
Carlota prefiere sobrevolar la vida, viendo cada uno de los caminos que ésta le ofrece. Quiere nadar las montañas y escalar la mar.
Ella busca la felicidad donde aún nadie ha buscado, quiere enamorarse hoy y mañana, de tí y de tí.
Quiere hacer a sus hijos con barro y un poco de pólvora, haciéndolos naturales y explosivos, siempre sonrientes.
Carlota sólo quiere bailar la música que hacen las gotas de lluvia al golpear la hierba que la rodea.
No quiere crecer, sólo quiere evolucionar dentro de sí. Quiere ser grande y pequeña, extrovertida y cerrada, misteriosa y abierta, feliz al tiempo que perezosa, dispuesta e irracional. Quiere razonar ideas inventadas pero coherentes. Carlota... Quiere lograr la imposibilidad de escribir un manual de conducta, no quiere ser descrita, sólo ser auténticamente indefinible.
Nadie podrá saber como es, porque lo que mostrará hoy... Mañana será historia.
Carlota tiene diecisiete años y ninguno cuando ella quiere.
No celebra promiscuidad. El amor la visita hoy, disfruta de ello y se enamora como nunca, pero nunca será teatro, sólo un juego. Amores eternos que se alternan y enfrentan. Al día puede desenamorarse para conocer otra historia nueva, aprender de ella, enamorarse más que jamás de nuevo, ni más ni menos; en misma escala de distinta forma. Volverá el primer amor, y el segundo, se cruzarán, danzará con ellos... Y luego quizás volará.
Carlota es infinita en el profundo corazón de quienes rozan su existencia. No deja huella, se queda ella entera.
Es inmortal y capaz de fabricar sonrisas que nunca utilizará para el uso propio.
Carlota llora y no sabe por qué. Camina entre abismos desconocidos y llamativos al mismo tiempo. Es puro impulso y no le importa, Carlota no tiene ni pies ni cabeza.
Carlota es una historia, es un juego, es un sueño, es una comida, es un recuerdo, es un olor, es una música, es una sensación, un sentimiento, una sonrisa, un tintineo...
Flores por la mañana escalando árboles mirando música, libertad autobuses rojos, luces aletea mientras perros sonrien. Canales arriba sombrero educado que ¡Ay! coches antiguos por colores, torpe destino y difuminado, por cierto! Buenas noches, Audrey. Almohadas simpáticas contra hadas impertinentes.
¡Calla! Está soñando...
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(02/06/10)

L'essece de la vie.

¿Alguna vez te has parado a pensar en el significado, en el sentido de la vida?
Al menos dedícale un minuto de tu tiempo...
¿Qué sentido tiene la existencia, por qué estás vivo?
Te paras a pensarlo y caes en lo injusta que es la naturaleza. Injusta, misteriosa, caprichosa, egoísta...
Nacemos sin que nadie nos pregunte si queremos formar parte de este mundo, pero tampoco nadie nos pregunta si queremos dejarlo, o cuando nos va a apetecer hacerlo.
La madre naturaleza desde nuestra formación juega con nuestro destino. Como el aire lo hace con una pluma que desciende bailando con la nada, nos va haciendo crecer inevitablemente, nos hace evolucionar como personas queramos o no.
Nos hace sufrir, nos hace sentir, nos hace padecer... Nos hace seguir viviendo, nos hace enfermar, nos hace sentirnos débiles, nos hace fuertes... Nos hace.
En ningún momento podemos tomar el timón del curso de nuestra vida. Quizá nos peguemos todo el trayecto de nuestro viaje preguntándonos hacia dónde vamos y qué es el impulso que nos lleva.
Podremos darle mil vueltas, hacer estudios absurdos que no nos llevarán a nada. Y cada vez que la pregunta del sentido de nuestra vida aparezca por nuestra mente caeremos en el remolino de la muerte.
¿Quién nos llama desde el supuesto inframundo?
¿Quién dice que no debemos seguir más en esta realidad y pasar al olvido?
Una vez que nuestra madre, de apellido natura, nos arrastra al fin del camino, no hay vuelta atrás. No hay plegaria que valga, no hay deseo pendiente. No hay nada.
¿Para qué entonces todo el esfuerzo invertido a lo largo de nuestra vida?
¿Dónde queda todo lo recorrido?
"Ubi sunt"
Caes en el abismo de la amargura buscando respuestas infinitas que te llevan a la locura. Nada tiene explicación, nadie tiene solución al enigma de la vida...
Pero cuidado, amigo, no vayas a pensar que por ello la vida carece de sentido. Sólo que si lo supieramos no sería tan emocionante el existir; ¿no crees?
"La vida sólo es el ensayo de una obra que jamás se estrenará." (HIPOLITO, Amelie)
Y la muerte no es más que el inmenso y desconocido abismo que se abre al final del camino que es la vida, la cual se recorre sin marcha atrás y sin frenos.
La vida es un milagro, vida eres tú.
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(15/03/10)

Encuentro: Parte II; Las mejores memorias.

... Y los dos nos fundimos en un beso.
Apasionado y dulce al mismo tiempo. Saboreábamos los labios del otro, muy suavemente, sonriendo al compás del sonido de nuestras manos acariciando nuestros cuerpos.
No se sabe ni cómo ni en cuanto tiempo, pero fuimos arrastrándonos por las amoquetadas paredes del hotel, debimos subir por las escaleras (recuerdo que llegué agotada).
Nos saltamos el protocolo, las formas y el orden de la situación. De hecho, yo llegué a la habitación sin camiseta, con emoción y una pizca de nervios.
Torpemente abrimos, entre besos y abrazos, la puerta del que sería nuestro hogar por una noche.
Mi pelo entorpecía el ansia con el que nos comiamos el uno al otro, pero creo que éso le daba un toque más sexual. La ropa volaba por los aires, la interior ni sé que fue de ella... Pero no la eché en falta.
Había música en mi cabeza, música que jamás conocerá nadie que no estuviera esa noche en esa habitación, porque juro que te la cantaba con besos y suspiros.
Tan sólo la luz de los relámpagos y las farolas parpadeantes por la lluvia iluminaba nuestras siluetas mojadas y desnudas. Los dos, desprotegidos y arropados al mismo tiempo uniendo cada milímetro de nuestro cuerpo.
Por un momento dejé de distinguir cual era mi piel y cual la tuya, y no sentí de tan cerca la magia en mi vida.
Me perdí, te perdiste...
Y una explosión nos encontró. Parecía como si se acabase el mundo ahí, o como si volviéramos a nacer.
(¡Que no amanezca, que no amanezca!)


(15/02/10)

Encuentro: Parte I; Aquí y ahora.

Y cogimos aquel tranvía.
Habíamos estado bebiendo pero la noche aún nos esperaba. Sin noción del tiempo subimos, chipiados, riendo y con alguna que otra mirada que iba más allá de la confianza.
Hablábamos de todo y nada, creo que yo hablaba demasiado alto, el tranvía estaba vacío y yo algo achispada. Me tapaste la boca riendo por mi descarado tono de voz. El conductor de vez en cuando miraba hacia atrás, con esa mirada que ponen los conductores de: "Putos borrachos..."; pero nos daba igual.
Callé con tu mano en mi boca, y al mirarte riendo topé con tus ojos y la expresión de la cara me cambió por completo. Tú dejaste de reir, relajando los músculos de tu cara al mismo tiempo que bajabas tu mano, acariciando mis labios y visitando mi cuello.
Se hizo un silencio delicioso, nuestra cabeza había viajado a 300 kilómetros de nuestros hombros. Ante la extraña situación sonreimos, quitando la mirada con pereza.
Última parada.
Ahí estaba nuestro hotel. Al bajar no había absolutamente nadie en la calle. Sólo una luz tenue y un olor a lluvia que invadía toda la ciudad. No recuerdo qué dijimos del tranvía a la recepción del hotel, supongo que frases con el mismo sentido que las que intercambiamos en el tranvía.
Volví a reir en voz alta y tu mano volvió a bloquear mi boca. Esta vez tú estabas frente a mí, y la situación se volvió a repetir.
Yo callé... Te miré a los ojos... Tú dejaste de reir... Me devolviste la mirada... Bajaste tu mano... Y ésta fue a parar a mi cuello de nuevo.
Agarrándolo con fuerza y dulzura al mismo tiempo impulsaste mi cabeza hacia adelante, dirigiéndome a tí.
En ese momento no supe pensar. No sabía lo que es pensar. Sólo sentí.
Fue como si tus labios tuviesen un imán que me atraía inevitablemente...
...

(03/02/10)

Así fue.

Clase de literatura.
9 de Marzo de 2009 || 9.30 a.m.
·Los pintores tienen flores, los escritores adjetivos.
·Sentimiento de sinestesia. Alusiones sensoriales que te llenan por completo. Te hacen percibirle por cada uno de tus sentidos, oliendo sus gestos, acariciando sus palabras, saboreando sus miradas...
Todo se paraliza. Así fue.
Tal cual estaba hace tiempo estaba entonces. Igual.
Vestía la misma postura de siempre. El brillo iluso de sus ojos también seguía intacto, y su boca era suave a la vista, como siempre se había visto.
Ella tampoco estaba muy cambiada, siempre con su habitual alegría en las pupilas algo dilatadas, eso sí, por el alcohol.
Esta vez fue distinta. A lo lejos entre el barullo y la multitud, se vieron enfrentados uno delante del otro, a considerable distancia, con gente pasando entre los dos cortando el hilo. Y ellos, como estatuas, mirándose; como si no hubiera nadie más.
Nadie lo sabía, pero se estaban comiendo a besos con la mirada. Sólo con los ojos.
Tímidamente se sonrieron, como si se tratara de un espejo, sus mejillas se llenaron de una euforia exorbitante.
Cronos no se detenía y sus miradas continuaban clavadas como si les fuera a resultar doloroso retirarlas.
Para ellos el tiempo no pasaba, al revés, se sentían capaces de detenerlo sólo con desearlo muy fuerte.
Podían acercarse, tocarse, olerse, besarse... Pero éso estaba de más, preferían imaginarlo los dos con el gustito de la incertidumbre que les hacía preguntarse si el otro estaría pensando lo mismo.
Las palabras sobraban, eran los ojos los que hablaban... Querían quererse. Los dos imaginaban el encuentro perfecto, el cálido y apasionado abrazo, el tórrido y gustoso beso, sin dejarse el mágico momento en el que lentamente se aproximan sus labios al compás de los disparados latidos de corazón, que retumban por todo, al unísono...
Haciéndolo eterno y bonito. Sobretodo bonito.
La situación de después es algo como el mar en calma tras una agitada tempestad.
Y no habían sentido algo similar jamás...
Pero decidieron seguir mirándose, y nada pasó... mas que escasos segundos disfrazados de una eternidad.
Así fue.
Y no he podido volver a dormir desde entonces...
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(12/03/09)

¡Es lo que estaba buscando!

Por fin me doy cuenta. Muchas veces pasa, que buscas algo... Y a penas lo sabes.
El ser humano necesita estar en conflicto constante. Y no, no es malo. Todo lo contrario.
Me atrevería a poner un ejemplo, incluso. Aparentemente todo va bien de forma técnica y superficial, sin entrar en detalles. Crees tener que estar en completa armonía contigo mismo sólo por el hecho de sentirte mínimamente feliz. Está bien, fácil fin.
Sin embargo, nuestro cerebro necesita estar en continuo movimiento, necesita tener actividad. Entonces, llegas un día y en tu habitación como de costumbre te tumbas en la cama con tu música de fondo; y te pones a pensar como tantas veces has hecho. Y... ¿Qué es lo que pasa?
Pasa que todo te va bien, y tu cerebro se aburre. Necesita complicaciones para hacerse más fuerte, como pasa con todo. Durante todo este proceso no eres consciente, no tienes ni idea de que tu interior está buscando alguna frustración de origen anónimo.
Y ya... sale, sientes que algo te falta sin saber qué es. ¡Conseguido! Frustración por mínima que sea parpadeando en tu mente. ¡Pero si mi vida es de lo más simple y lo tengo relativamente todo!.-Piensas. Siempre habrá algo fuera de tu alcance o al menos lejano que se ofrecerá tentador ante tu subconsciente.
¿Y somos tan estúpidos de hacer caso de esos caprichosos "runrrunes"? ¡Pues sí! Y no me gusta implicarme en los textos que escribo pero puedo hablar en este caso desde la escasa (debido a mi edad) pero intensa experiencia en muchos casos. Somos tan primates de tener mil canicas de mil y un colores... y querer una aparentemente indiferente a las demás.
El "quiero y no puedo" que todos conocemos desde que tenemos memoria, ¿No?
Menuda pandilla de gilipollas. Pero al menos eso nos hace estar entretenidos. A veces son antojos de una semana, puros caprichos que se pasan por tu cabeza sin más. Y otras veces... No.
Ahí ya interviene la voluntad y la impulsividad de cada uno, la capacidad de lanzarse a la aventura, buscando éso que se te ha puesto como un gomet entre ceja y ceja; o por el contrario... Dejarlo pasar como si de una idea boba se tratara.
Si realmente alguien lee ésto, que dudo mucho que sea un elevado número de personas debido a la decadencia general del interés por la lectura, seguramente cuando acabe pensará: Menuda paranoia...
Pero tengo que permitirme el lujo de pedir que penséis, que la vida es solamente un ratico, y sólo uno.
No dejes pasar ni una. Aprende a distinguir lo que es un quebradero tonto de cabeza de lo que puede llegar a ser un impulso con resultado maravilloso. Aunque el camino se vea negro, recórrelo. Recórrelo porque si no nunca vas a saber cómo es el final del camino. Ve a por todas.
No hace falta ser extremadamente exagerado, puedes actuar en silencio, incluso desde el anonimato o de la forma más sutil imaginable. Pero déjate llevar cuando sientas que el final del trayecto puede ser maravilloso.
Hazme caso, ya sea un congelado beso, un abrazo, una mirada de las que dicen todo, una sonrisa, una relación... No te quedes con la duda. Siempre será peor y te perseguirá más tiempo que un simple batacazo.
Y gracias, amigo. Sólo contando un secreto puedes llegar a mostrar una confianza que a según que personas les hace sentir muy afortunadas. Aprecia cada cosa que hagas, porque cada una de ellas puede arrancar más de una sonrisa.
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(08/03/09)

Vive la fantasie!

Me llena la más mínima gota de fantasía, cuyo abarque no es más que el del brillantito del pendiente de una recién nacida.
Podría pegarme horas y horas viajando mientras observo cómo las líneas discontinuas con la velocidad parecen una línea eterna. Las estrellas de noche son fugaces, hasta que fijas la mirada en una, y se detienen todas de un movimiento seco.
Escucho música, y juego con las notas y acordes a desnudar a cada uno de los instrumentos, dejándolos al descubierto sin ningún secreto que esconder, diferenciarlos uno a uno y haciendo las mezclas con los timbres que yo quiero, creando mi propia canción.
Imagino la vida de las personas que me cruzo a diario, creando vidas paralelas que sólo existen en mi imaginación.
Creo historias tan absurdas como divertidas, tanto lo son, que a veces incluso me las creo.
Recorto nubes cuidadosamente guardando en mi cabeza cada resultado, cada forma, cada reflejo de sol que le da un brillo envidiable... Cada gota de lluvia que la oscurece.
Antes de comerme el chocolate lo redondeo, acorralando el corazón de la onza, que temeroso me suplica que no le coma.
Bailo enérgicamente a la par que sonrío cada vez que suena la canción en mi cabeza, y no sale, y no sale!
No me canso porque la alegría me da más fuerzas para seguir volando al compás de la música.
Me gusta conjuntar... Mi cara con el día, la suerte es que la sonrisa sea tanto blanco como negro; pega con todo.
Dibujo figuras imposibles, me gusta dibujar la realidad a mi manera, porque no hay nada imposible, sé que tengo el poder de crearlo todo con mi cabeza, digan lo que digan lo he hecho yo, con "mi invento" se quedará.
Adoro las cosquillas que me entran cuando amanezco algún día especial, sólo pienso en hacer todo en todo momento, el entusiasmo me sacude y hace que no haya nada malo hasta que vuelvo a acostarme.
Me encanta oir sonidos dulces y delicados, ésos que parecen romperse cuando hablas en voz alta y por ello guardas ese respeto a la canción sonante. Hacen que te sientas tan frágil como ellas, te arroyan a crecerte cuando la intensidad es fortissimo y a sentirte el más vulnerable del mundo cuando decrece a piano.
No puedo explicar... Qué es lo que ocurre en mi cuerpo...
No puedo describir el tacto de la seda que pasa por el interior de cada uno de mis músculos dejándome en suspensión cada vez que la siento.
- ¿Qué es?
-¿En serio?... ¿No existe la magia?
-...Ésta es maravillosa.
"La imaginación es mucho más importante que el conocimiento. El conocimiento es limitado. La imaginación rodea al mundo entero."
Albert Einstein
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(19/01/09)

¿Dónde están los besos que te debo?

... pero donde están los besos que me debes?
El reloj juega en nuestra contra, con el control en sus manos exhala una perversa y sutil sonrisa que nos deja confusos. ¿Desprecio o infiderencia?. Puto Cronos.
¿Hay algo? ¿Realmente alguien tiene la templanza necesaria y el sentido de la justicia suficiente como para ejercer mandato sobre el cordón de la vida de tantos seres? Discrepo.
Qué simples podemos llegar a ser... Tanto como débiles. Nos cuesta tanto afrontar lo duro que es lo inalcanzable para nuestra mente que recurrimos a lo más fácil, crear explicaciones que abarquen todo lo lúgubre. ¿Triste o comodón?
Infinitamente injusto. ¿Quién decidió llevarte? ¿Te recibió cuando llegaste con una calurosa bienvenida? ¿Te sentiste cómoda a su lado?
...¿O no sentiste nada? ¿Te perdí para siempre o debo hacer caso de lo que la mayoría de la humanidad me dice? ¿Estás esperándome?
Sueño con tu tierna y arrugada sonrisa, tu pelo delicadamente cuidado, tus ojos repletos de sabiduría y recuerdos, tu risa respingona y graciosa, tus suaves y cuidadas manos, tu cómodo regazo... Y no querría despertar jamás.
¿Adónde fuiste? ¿Sábes?... No pude despedirme. No pude decirte tantas cosas como llaman a la puerta de mis cuerdas vocales deseando salir. No pude disfrutar del último abrazo, del último beso... Porque no recuerdo cuál fue, no lo recuerdo porque no sabía que sería el último.
Sé que aún estás aqui, dentro de mí, haciéndome más y más fuerte. Te tengo en mi memoria y no dejaré que mueras en ella porque me llenas cuando la vida me sacude hasta vaciarme casi entera. Sigue siendo la luna de mi realidad fantástica, sé que así siempre brillaré.
Pienso recordarte hasta que tú misma lo sientas.
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(12/01/09)

Cauce

Un pensamiento fugaz que pasa por tu mente en una milésima de segundo, casi ni lo percibes.
La guardarás en tu base de datos mental para más tarde plasmarlo sobre un papel o en una página de blogs de internet.
La idea básica la tienes, solo falta desarrollarla...
...Vuelan y salen las palabras una tras otra, tus dedos no dejan de escribir ni teclear porque hay demasiadas cosas que quieres contar. O quizá no, pero la inspiración es expontánea; poco a poco extiendes un tema al parecer simple en enormes parrafadas.
No puedes dejarlo, una idea detrás de otras mil salen de tu cabeza cada segundo y debes acordarte de todas.
El tiempo está en tu contra, pero te evades entre letras y palabras, párrafos y espacios sin mirar nada más que cómo fluye tu inspiración.
Lentamente vas vaciando tu disco duro dejando la copia de seguridad publicada, notas como te liberas sintiéndote cada vez mas tranquila. Cada vez queda menos...
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(07/09/08)

Noche estrellada.

Era una noche estrellada, aunque no encontrábamos la osa mayor a pesar de saber que siempre está hacia el norte todo era perfecto.
Sólo había hierba, estrellas, sus ojos y los míos. Nuestros labios encaprichados sólo sabían besarse los unos a los otros con una sed como nadie la había tenido nunca antes.
La noche iba avanzando, las horas pasaban pero el tiempo a su vez se detenía con cada beso, con cada mirada.Borrachos, tirados, abrazados y revolcándonos por la hierba mojada por el rocío de la mañana.
Casi sin quererlo ya se hacía de día, ya era tarde para buscar a la osa mayor pero éso ya nos daba igual. Seguías rodeándome con tus brazos, contrarrestando así el frío del amanecer.
Pesimista el pensamiento que nos hacía caer en que lo bueno se acababa, iluso el pensamiento de que el sol traía consigo una inevitable despedida.
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(31/08/08)

Niebla.

No veía nada, sólo sé que detrás de toda la niebla estaba él.
El miedo me invadía desde los pies hasta la cabeza... Tenue y suavemente recorría todos los puntos de mi cuerpo, inmovilizándome de una forma inevitable.
No sabía como reaccionar porque aunque quisiera no podía. No podía ni siquiera pestañear, ni chillar su nombre, ni buscar un amago de su sombra.
Todo era niebla y no podía estar segura ni de dónde iba a dar el siguiente paso. Poco a poco empecé a poder moverme, una vez después de autocalmarme.
Temiendo no iba a conseguir nada, y tenía que salir de ahí. Mi objetivo era encontrar una salida, un camino que me condujera a él.
Mi pie pisó en una falsa superficie y mi cuerpo se desplomó contra el suelo. De repente me ví sumergida en un profundo sueño del que creí no volvería a despertar.
Inesperadamente una mano acarició mi cara helada. Yo no abrí los ojos por temor a una desagradable sorpresa, pero sentía como las manos me transmitían un calor que me resultaba familiar.
Sonreí levemente de una forma involuntaria. La mano no se despegaba de mi, recorría toda mi cara apartando de ella pedazos de hojas del suelo que me habían ensuciado.
Con mucha delicadeza rozó mi cuello con las llemas de sus dedos.
Un enorme escalofrío recorrió mi cuerpo, dejando una extraña sensación de bienestar.
Noté como el dueño de esas manos mágicas se aproximaba lentamente hacia mí, agachándose poco a poco hasta templar mi piel con la temperatura de la suya sin llegar a tocarme.
Algo me decía que no debía abrir los ojos, y no lo hice.
Mi olfato aunque aún frío pudo percibir su olor, y aspiré profundamente hasta notar su esencia en lo más profundo de mi pulmón. Ése olor reconstituyó mi cuerpo entero, impulsándome a abrir los ojos.
Al fin ví aquella sombra que tanto preveía, la sombra que antes de caer andaba buscando entre la niebla.
Sólo estábamos los dos en aquel bosque, nadie más.
Inmortal aquel momento, en el que la imagen se congeló y quedó para siempre en mi memoria.
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(22/08/08)

¿Qué hay de malo en soñar despierto?

¿Quién no ha soñado despierto con cumplir lo que un día soñó dormido?
Muchas veces, los sueños tienen significados adversos a su contenido.
Cuando sueñas que se muere alguien sólo implica que a esa persona le alargas la vida de una forma subconsciente.
Soñar que te caes no quiere decir más que eres una persona preparada para seguir adelante con cualquier obstáculo.
Las pesadillas no son más que miedos reflejados en tus sueños, que poco a poco se van superando según creces. De pequeño se suelen tener más pesadillas porque el mundo se ve más grande de lo que es y no sabemos cómo actuar ante un montón de cosas.
Luego, están esos sueños que casi todos tenemos, los sueños que nada más despertarte intentas volver a establecer porque no querrías que acabara nunca. Esos sueños que a pesar de ser irreales no son imposibles, que en su día podrías llegar a alcanzar si pones empeño en ellos.
Cuando tienes ese tipo de sueños duermes con una sonrisa inevitable en la cara, vives el sueño como si realmente estuviera ocurriendo, y despiertas más feliz que ningún otro día.
Quizá algún día tengas uno de esos sueños y no pares hasta cumplirlo, buscas cada uno de los componentes clave que te ayuden a realizarlo.
...Y al fin!
Te das cuenta de que no todos los sueños en sueños se quedan...
...Que realmente perseguir los sueños no es tan malo, y que soñar despierto... es maravilloso.
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(20/08/08)
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