domingo, 21 de agosto de 2011

Viaje a sí misma.






Y le dio por pensar.
¿Para qué pensar? No pienses, imagina.
Se propuso proponer.
¿Para qué proponer? No propongas, haz.
Quiso querer.
¿Querer? Quiérete antes de querer.

Y así empezó todo.

Agarró sus sueños por el asa de ojalás y empezó a maquinar.
Se fue de viaje por todos sus recuerdos, metiendo en la maleta de su mente los mejores momentos vividos.
Se encontró con viejos conocidos y amigos caducados.

Tembló. Dudó...
Siguió.

Al regreso, paró a repostar en una de esas gasolineras tristes y tiradas, de esas que contienen amargos tragos que creiste olvidar.
Creyó marearse al ponerse en marcha de nuevo, pero comprendió que sólo era un tramo más del viaje.

Recapacitó.

Y entonces oyó.
- ¿Qué oyes?
- Me oigo.
- ¿Te oyes?
- Al fin.


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